A veces vivimos la misma historia con distintos protagonistas: relaciones que duelen, discusiones que conocemos de memoria o decisiones que nos dejan con la sensación de “otra vez lo mismo”. Aunque sabemos que nos lastima, algo dentro de nosotros vuelve a llevarnos ahí. Esto pasa porque los patrones no se forman en la adultez, sino mucho antes. Repetimos lo que alguna vez fue familiar, incluso si hoy ya no nos sirve. Lo conocido puede sentirse más seguro que lo nuevo. Y tambi